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Cómo incorporar las Competencias LEAD para ejercer un Liderazgo Efectivo para el Alto Desempeño.


 

El alto desempeño emerge como una necesidad de sustentabilidad competitiva, donde los resultados operan como condicionantes de las decisiones de las organizaciones[1]. Hoy en día, este desafío requiere de una gestión efectiva no solo de recursos tales como el dinero, maquinaria, estructura, procesos, productos, servicios, proveedores y clientes, sino también del potencial de construcción de valor que reside en las personas que constituyen una organización.

En este sentido, una gestión sostenida de alto estándar se logra tomando en consideración también los recursos personales y relacionales de los miembros de una organización, porque en cada persona existe una multiplicidad de recursos que espera ser articulada efectivamente en beneficio del equipo.

Para que esto ocurra es necesario que las personas con poder de toma de decisiones opten por aprovechar la enormidad de recursos con los que cuentan, primero, identificándolos y, luego, transformándolos en acciones específicas que encaminen a la organización al logro de sus objetivos. La labor básica de todo líder implica realizar un esfuerzo consciente de identificación y articulación de sus propios recursos para con los del equipo, convirtiéndolos en acciones concretas y efectivas en post del alto estándar.

Este es, justamente, el punto de partida para descubrir y potenciar las características de liderazgo que hay dentro de cada persona y, en este contexto, las Competencias LEAD para el Alto Desempeño aparecen como un escenario ideal para la exploración, entrenamiento y perfeccionamiento tanto individual como colaborativo que permita ejercer un liderazgo de alta efectividad.

Contexto de vanguardia para el ejercicio del liderazgo efectivo.

Desde dónde se afronta el ejercicio del liderazgo.

La construcción de las Competencias LEAD se contextualiza dentro una mirada de mundo en proceso de transición, tensionado entre la necesaria conservación de los valores esenciales y la incorporación o cambio de 7 movimientos[2] que desafían el desempeño a todo nivel organizacional:

- Primer cambio: en el paradigma. De la fragmentación a la complejidad.

- Segundo cambio: en el sujeto. Del actor racional al hombre relacional.

- Tercer cambio: en la organización.
De unidad de producción a nódulo de innovación y de significación.

- Cuarto cambio: en el enfoque. Del conflicto a la articulación.

- Quinto cambio: en la matriz de estudio. De la economía a la relación e interacción.

- Sexto y séptimo cambios: en el método y en la metodología. De la linealidad a la multidimensionalidad en red.

Todas estas tensiones del mundo organizacional desafían la configuración de una metodología de trabajo y aprendizaje que permita elevar el desempeño aún en escenarios de gran incertidumbre y de baja predictibilidad de futuro.

Rutinas de Aprendizaje para el liderazgo efectivo.

Cómo se incorpora el alto estándar al día a día.

Las últimas investigaciones de la Escuela de Educación de Harvard en torno al aprendizaje[3] establecen que éste se co-construye en forma colaborativa, mediante un proceso de reflexión-acción continuo, sustentado en 6 rutinas de aprendizaje, complementarias unas con otras:

1. ¿Qué te hace decir eso? (Rutina para Interpretar y Justificar).

2. Pensar-Cuestionar-Explorar (Rutina para Profundizar y Cuestionar).

3. Pensar-Juntarse-Compartir (Rutina para Razonar y Explicar).

4. Círculos de Puntos de Vista (Rutina para Explorar distintas perspectivas).

5. Solía Pensar – Ahora Pienso (Rutina para Reflexionar sobre ¿Cómo? y ¿Por Qué? nuestro pensamiento ha cambiado).

6. Ver-Pensar-Preguntar (Rutina para Explorar Estímulos Visuales).

Es necesario construir, entonces, una metodología de trabajo concreta que incorpore esta forma de aprendizaje de alto estándar.

Metodología de trabajo.

Cómo se logra ejercer un liderazgo efectivo.

El ejercicio del liderazgo efectivo es el resultado de un proceso de potenciamiento de competencias personales, relacionales y estratégicas, de probada efectividad organizacional. LEAD aplica las mejores técnicas disponibles para su desarrollo y despliegue efectivo, cuyas premisas de trabajo son las siguientes.

El desarrollo y despliegue de las competencias funciona en cuatro niveles:

1- Conocer -> conocer los repertorios conductuales de cada competencia.

2- Desplegar -> desplegar con potencia los repertorios conductuales.

3- Perfeccionar -> perfeccionar la frecuencia y calidad de los repertorios.

4- Expandir -> expandir el despliegue hacia otros contextos.

El estándar de efectividad para el alto desempeño se sostiene a partir del nivel “Perfeccionar”.

El proceso de perfeccionamiento de Competencias debe considerar:

- Talleres -> conocer competencias y repertorios conductuales a la base.

- Grupos de Trabajo -> profundizar el aprendizaje colaborativo.

- Transferencia -> aprender haciendo.

- Evaluaciones -> con foco en el despliegue y feedback apreciativo.

- Acompañamiento -> perfeccionar frecuencia y calidad de repertorios.

- Certificación -> con foco en el logro de resultados de alto estándar.

Una vez definidas las perspectivas, premisas y metodologías de trabajo para el ejercicio del liderazgo efectivo, se requiere identificar aquellos recursos a partir de los cuales se construirá el alto desempeño.